Desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, la vida de Martha Sepúlveda, de 51 años, se había transformado en un tormento, o al menos así lo describía tanto ella como su familia. Ella iba a ser la primera persona en Colombia en recibir este procedimiento sin tener una enfermedad terminal. Su eutanasia estaba programada para el pasado domingo a las 7 de la mañana, pero fue cancelada. Así lo informó el Instituto Colombiano del Dolor (Incodol), centro clínico donde iba a realizarse el procedimiento.

Según un comunicado de dicha institución de salud, el Comité Científico Interdisciplinario para el Derecho a Morir con Dignidad,  «concluyó de manera unánime cancelar el procedimiento» al determinar que «no se cumple con el criterio de terminalidad como se había considerado en el primer comité» que evaluó su caso.

Lucas Correa, abogado de Sepúlveda, calificó de «ilegítima, ilegal y arbitraria» la decisión de cancelar la eutanasia, y acusó a sus responsables de vulnerar el derecho de la paciente a morir dignamente. «La están obligando a vivir una vida que ella no está dispuesta a seguir viviendo, con unos sufrimientos y dolores que juzga incompatibles con su idea de dignidad», afirmó.

Por su lado, su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, una de las personas que más ha abogado en su lucha, le dijo a CNN: «esto es algo duro, indignante, irrespetuoso. Estamos golpeados, pero también en la disposición de seguir adelante». Y agregó: «mi mamá y yo estamos bastante consternados, indignados… porque fue una decisión sin siquiera notificarnos que el comité interdisciplinario iba a reunirse nuevamente». 

Según algunos medios, el Ministerio de Salud dijo el sábado en la noche que «hasta el momento, en Colombia no se han realizado eutanasias que no cumplan con el requisito de enfermedad terminal». Agregó que la eutanasia «tan solo está regulada bajo este precepto» y que todas las que se han practicado «cumplen con tal característica».