Es domingo, en la mañana. En un local ubicado en un segundo piso de la Avenida Tercera Norte de Cali, 20 jóvenes bailan cumbia. Sin embargo, no se escucha la canción que ensayan, ‘Checumbia’, de Checo Acosta.

— Tuve un problema con el cable del equipo de sonido. Pero con ‘ellos’, no hay problema – dice John Freddy Castañeda Castañeda, el profesor de baile.

Con ‘ellos’ se refiere a uno de los pocos grupos profesionales de danza folclórica en el mundo integrado por bailarines sordos.

***

El profesor John Freddy Castañeda estudió gerontología. Él nació en Cali hace 47 años y desde siempre fue muy apegado a su abuela, Lilia, que en paz descanse. Era una campesina guerrera que lo aconsejaba contándole historias. Cuando Lilia se reunía con sus amigas, a John Freddy le gustaba acompañarlas porque también le daban consejos sabios mientras relataban anécdotas. En cambio, cuando compartía con sus amigos, sentía que no aprendía nada sobre la vida.

— Me gusta estar rodeado de gente mayor, rodeado de conocimiento.

Una vez se graduó de gerontología y consiguió su primer empleo, le dieron una bata y le asignaron un escritorio. Su trabajo consistía en llenar formatos: ¿cuál es su nombre?; ¿cuántos años tiene?; ¿qué enfermedades sufre?, les preguntaba a las personas de la tercera edad que se sentaban en su despacho y lo llamaban ‘doctor’. John Freddy apenas duró un mes en esa labor. Llenar formatos no le aporta nada a la gente, se dijo, y renunció.

En ese entonces estudiaba teatro en la Universidad Obrera. Una profesora, Esperanza Ríos, le pidió ayuda urgente: necesitaba un bailarín para una presentación. John respondió que era pésimo bailando, y menos cumbia, algo de lo que no tenía idea, pero la profesora le imploró que fuera al ensayo, por lo que no tuvo otra opción. Son esas cosas del destino: le gustó tanto lo que vivió aquella tarde, que unos días después se retiró de teatro para matricularse en danzas en el Instituto Popular de Cultura.

— Tuve la oportunidad de conocer Europa gracias a la danza. Y soy feliz con lo que hago. Somos pocos los que podemos decir que nos pagan por hacer lo que nos apasiona. En mi caso mezclo la gerontología, con la danza – dice mientras, al frente, los bailarines sordos continúan ensayando, empapados de sudor.

John Freddy es el fundador y director de la Fundación Artística y Cultural Colombia Vibra, integrada inicialmente por bailarines entre los 60 y los 80 años. El grupo recorre el departamento presentándose en festivales del Adulto Mayor, en el Carnaval del Cali Viejo de la Feria de Cali, en bienales de danza, en el Encuentro Mercedes Montaño, y para financiarse hacen desde rifas hasta venta de lechonas o tamales porque no cuentan con ningún apoyo estatal.

Como son un grupo profesional, deben ensayar cada semana. Ni siquiera la pandemia del coronavirus los detuvo. La mayoría de las integrantes del grupo son señoras pensionadas, así que aprendieron a utilizar Zoom con ayuda de sus hijos o nietos para seguir bailando de manera virtual. Incluso se presentaron en un festival que se transmitió por Internet.